Moverse un poco cada día es una de las herramientas más sencillas y eficaces para mantener la glucosa en niveles saludables
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Cuando nos movemos, los músculos necesitan energía y la toman directamente de la glucosa que hay en la sangre. Esto ocurre aunque el cuerpo no produzca suficiente insulina, lo que lo convierte en algo especialmente útil para quienes viven con diabetes tipo 2.
No hace falta correr ni ir al gimnasio. Un paseo de 30 minutos a paso cómodo, hecho con regularidad, puede mejorar de forma notable cómo el cuerpo gestiona el azúcar a lo largo del día.
Aquí encontrarás información sencilla y sin tecnicismos para entender cómo incorporar más movimiento a tu vida cotidiana, paso a paso.
El momento en que te mueves importa tanto como cuánto te mueves. Después de las comidas, la glucosa sube de forma natural. Dar unos pasos en ese momento ayuda a reducir ese pico.
Solo 2 o 3 minutos de movimiento ligero tras el desayuno ya tienen efecto. El cuerpo empieza a usar la glucosa antes de que se acumule.
Una caminata de 10 minutos después de la comida del mediodía es suficiente para notar una diferencia real en los niveles de azúcar a lo largo de la tarde.
Una vuelta al bloque por la noche ayuda al cuerpo a procesar la última comida del día y favorece un descanso más tranquilo.
Es mejor caminar 30 minutos cada día que hacer una hora de ejercicio intenso una vez a la semana. El cuerpo responde mejor a los hábitos regulares y los mantiene más tiempo.
Si tienes diabetes, conocer tu nivel de glucosa antes de moverte es importante. Si está demasiado alto o demasiado bajo, espera un poco o toma un pequeño tentempié antes de empezar.
Los pies merecen atención especial. Un calzado cómodo y que se ajuste bien evita rozaduras y heridas que en personas con diabetes pueden tardar más en curar.
Por si el azúcar baja durante la actividad, ten siempre a mano un zumo pequeño, unas pastillas de glucosa o un par de caramelos. Es una precaución sencilla y muy útil.
No tienes que llegar a los 10.000 pasos el primer día. Empieza con lo que puedas y aumenta poco a poco. Lo importante es crear el hábito, no el número del contador.